Los rebeldes de Liberia avanzaron ayer y se acercaron a la capital, provocando que miles de civiles buscaran refugio en la ciudad, al tiempo que aumentaba el temor de un nuevo asalto contra Monrovia, que sería el tercero en los dos últimos meses.
Los combates minaron una débil tregua cuyo objetivo es allanar el camino para el despliegue de tropas de paz de países de Africa Occidental y, posiblemente, de Estados Unidos.
El ministro de Defensa de Liberia, Daniel Chea, dijo que los rebeldes habían llegado a un puesto clave de comando militar en Combat Camp y se dirigían ahora hacia el río Po, una importante línea de defensa situada a sólo 12 kilómetros de los límites de la ciudad.
"Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para rechazarlos, pero se combate en todas partes. No se trata de luchar ahora, sino de tratar de mantener el alto el fuego", explicó Chea.
Mientras tanto, un flujo intenso de refugiados continuaba desplazándose hacia Monrovia, huyendo de los combates.
Cientos de personas murieron en dos ataques contra la capital llevados a cabo en junio por los rebeldes, en un intento fallido de apoderarse de Monrovia.
"No queremos quedar en medio del fuego cruzado, como nos sucedió antes. Nos vamos para la ciudad y donde quiera que nos sorprenda la noche nos quedaremos a dormir", dijo Yassah Kluboh, quien caminaba junto a su familia por un polvoriento camino que conduce a los suburbios de la capital liberiana.
Liberia fue fundada hace más de 150 años por negros esclavos liberados en Estados Unidos, pero desde hace 14 años se ha convertido en un escenario de violencia, en medio de una lucha feroz entre las fuerzas de seguridad del gobierno y los rebeldes.