Reclamaba millones de dólares en daños por publicidad engañosa a una tintorería de Washington a la que acusaba de perder su pantalón favorito y tras ser rechazado en primera instancia ahora ha apelado, informó una fuente judicial.
En mayo de 2005, Roy Pearson, un abogado que acababa de ser nombrado juez administrativo, llevó un pantalón a la tintorería de Jin y Soo Chung, una pareja de inmigrantes surcoreanos que ya habían perdido y rembolsado uno de sus pantalones un año antes.
Cuando Pearson volvió a buscar su pantalón, aseguró que el que le entregaban no era el suyo y reclamó 1.000 dólares en daños, el precio del traje del que formaba parte el pantalón.