Omar Khadr, el niño soldado talibán que pasó casi una década en Guantánamo y al que Canadá se negó a repatriar, fue puesto en libertad por una jueza canadiense que consideró que no es una amenaza ni para la sociedad ni para las relaciones de Canadá con otros países.
Khadr, que fue capturado en 2002 en Afganistán, cuando tenía 15 años, y ha pasado casi la mitad de sus 28 años encarcelado, fue puesto en libertad bajo la supervisión de su abogado, Dennis Edney, y con una serie de condiciones, como limitar sus comunicaciones familiares en inglés y por teléfono.