Colombia admitió ayer que pese a la gigantesca campaña militar que con el apoyo de Estados Unidos mantiene en las selvas del sur del país, tardará años para lograr la derrota total de la principal guerrilla izquierdista que comenzó a ser debilitada gradualmente.
"Esto es un combate contra el crimen, un crimen que se basa en el narcotráfico que es el gran enemigo de nuestra patria", dijo el ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, al presentar el primer balance del "Plan Patriota", una ofensiva sin precedentes del gobierno del presidente Alvaro Uribe en las junglas.