Médicos de la Fundación Puigvert y el Hospital de Sant Pau de Barcelona aplicaron hace tres semanas una nueva técnica de reconstrucción del pene sobre un paciente senegalés de 26 años.
El objetivo prioritario y la novedad de la técnica ha sido la reconstrucción del pene desde un punto de vista morfológico pero, sobre todo, que recupere su funcionalidad sexual y miccional y permita al paciente tener una vida normal. El resultado ha sido muy positivo.
El antebrazo del paciente fue el principal protagonista de la operación, encabezada por el director del Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert, el doctor Eduard Ruiz Castañé y el director del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital de Sant Pau, el doctor Jaume Masià.
A través del tejido subcutáneo del antebrazo se reconstruyó el pene, mientras que de la piel del mismo se utilizó para una nueva uretra.
La elección del antebrazo no fue aleatoria. Esta área anatómica facilita una piel y un tejido subcutáneo muy parecidos al del pene.
Durante la operación, mientras el equipo de cirujanos extraía la piel para recrear la forma del pene, manteniéndolo en todo momento conectado al brazo a través de los vasos sanguíneos, para evitar que se produzca una isquemia; el equipo de andrología hacía la incisión correspondiente en la ingle para conectar el neopene a la uretra y la próstata, lo que permitirá al paciente tener una vida sexual plena e incluso tener hijos.
Aunque la operación se realizó hace poco más de tres semanas, el paciente sigue ingresado y el proceso no ha llegado todavía a su fin.
Dentro de seis meses, al paciente se le implantará una prótesis hidráulica de pene que le permitirá tener una erección normal y realizar coitos con penetración. Por otra parte, el paciente puede mover el brazo sin problemas, tan sólo debe curárselo como su hubiera padecido una quemadura.
Cambio radical «Antes era cerrado e introvertido, casi deprimido diría. en cambio, ahora cuando entramos a verle nos recibe con una sonrisa», relata orgullaso Ruiz Castañé.
La vida del paciente ha dado un giro total. Mientras antes era incapaz de orinar de pie e incluso tenía dificultades para hacerlo sentado y se veía obligado a retirarse los testículos para no mojarse, tras la reconstrucción estos contratiempos han desaparecido.
El paciente, de origen senegalés, tuvo la desacertada idea de realizar un viaje a Cuesta de Marfil con un amigo 2003 que desembocó en una odisea. Le asestaron varias puñaladas y, de un machetazo, le amputaron el miembro y le dejaron desangrándose.