El papa Francisco saludó ayer a un grupo de familiares de desaparecidos durante la dictadura militar en Argentina, en vísperas de que se celebre mañana el 40 aniversario del golpe militar que en 1976 derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Entre las familias de desaparecidos que saludaron al pontífice se encontraban parientes de la modelo franco-argentina Marie Anne Erize y también de la religiosa francesa Leonie Duquet.
Marie Anne Erize fue una modelo y militante de Montoneros, que desapareció en San Juan en octubre de 1976.
Sus hermanos Marie-Nolle Erize y Marcos Erize y su madre, Françoise Tisseau, viajaron al Vaticano para encontrarse con el papa Francisco.
Se sentaron, junto con otros familiares de desaparecidos, en la zona preferencial de la audiencia general de este miércoles y, tras la celebración, intercambiaron unas palabras con el pontífice.
"Mi encuentro con el papa fue muy emocionante, me besó la cabeza y yo le regalé un libro que cuenta la historia de mi hija, desaparecida durante la dictadura. Yo no sé dónde está, pero sé que está en el cielo", explicó a Efe Tisseau, que describió al papa como "un santo".
Francisco bendijo a Tisseau y la besó en la frente, según contó su hija Marie-N elle Erize, un beso que, le dijo, "lo traslada a todas las madres que han sufrido por haber tenido hijos desaparecidos con la dictadura".
"Una de las cosas que hemos compartido primero con él es el sentimiento de amor. Él nos ha demostrado eso, nos dio un abrazo y a ella (a Tisseau) la ha besado por los dos lados y ha expresado que él se asociaba al dolor que habían sufrido las madres".
Visita
- Otras víctimas
- En el Vaticano también estuvo presente sor Geneviéve Jeanningros, sobrina de sor Leonié Duquet, una religiosa francesa que fue torturada y asesinada por la dictadura argentina.En el país es conocida junto con sor Alice Domon como "las monjas francesas", religiosas de la Congregación de las Misiones Extranjeras de París.Leonie Duquet fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977 por un grupo paramilitar guiado por Alfredo Astiz y llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionó el mayor centro de detención ilegal.