La conmemoración también intentaba erradicar la noción de que la Asamblea General de la ONU es antisemita, una acusación frecuentemente formulada por Israel.
Pero había indicios de división y claras evidencias de que la mayor parte del mundo árabe no estaba participando. El auditorio de la Asamblea General estaba lleno apenas hasta la mitad al iniciarse la conmemoración, en tanto un solo representante del Medio Oriente, el de Jordania, se disponía a pronunciar un discurso para conmemorar la liberación de los campos de exterminio realizada por soldados aliados.
Varios oradores en la Asamblea General recordaron a los seis millones de judíos asesinados por los nazis y cómo la ONU fue fundada en respuesta a la tragedia a fin de evitar que tales actos vuelvan a ocurrir.
"Yo, un testigo judío, hablo del sufrimiento de mi pueblo como una advertencia", señaló Wiesel. El premio Nobel de la Paz dijo que debe alertarse al mundo "para evitar que esta tragedia le sea infligida a otros. Y sí, estoy convencido de que si el mundo hubiese escuchado a aquellos de nosotros que intentamos hablar, podría haberse evitado Darfur, Camboya, Bosnia, y naturalmente, Ruanda".
El evento fue uno de varios organizados por la ONU para conmemorar la liberación de los campos de exterminio hace 60 años, por parte de soldados de la Unión Soviética, Gran Bretaña y Estados Unidos.
En Viena, tras evocar las imágenes de montículos de cabello humano, lentes y maletas vacías en Auschwitz, los diplomáticos pidieron a la comunidad internacional que luche a fin de asegurar que nunca se repitan los horrores del genocidio nazi.
En Nueva York, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que los que incitan al odio y al asesinato masivo no siempre son extremistas sino también hombres cultos.
"¿Cómo pudo suceder tanta maldad en una nación estado culta y altamente sofisticada en el corazón de Europa cuyos artistas y pensadores han dado tanto al mundo?", se preguntó.
Todo lo que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada, expresó.
La sesión fue precedida por un minuto de silencio, seguido por el discurso del secretario general de la ONU, Kofi Annan y la intervención del Premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, un sobreviviente del Holocausto.
Unos 30 expositores, entre ellos varios ministros de Asuntos Exteriores -el israelí Silvan Shalom, el alemán Joschka Fischer, el francés Michel Barnier y el argentino Rafael Antonio Bielsa- se dirigieron al público.