Un mes después de los atentados que costaron la vida a 130 personas en París y Saint Denis, Francia recuerda la tragedia, mientras los investigadores siguen sin localizar a algunos de los sospechosos.
El país ha recuperado la vida normal y solo el estado de emergencia decretado por el Gobierno la noche de los ataques rompe la monotonía general.
Coincidiendo con una jornada electoral, la de la segunda vuelta de los comicios regionales, apenas un centenar de personas se dio cita en una concentración organizada por "Stop Daesh" frente a la Torre Eiffel para recordar a las víctimas y llamar al combate contra el yihadista Estado Islámico (EI), el grupo que reivindicó los atentados.
La sala de fiestas Bataclan, donde murieron 90 personas, volvió a recibir numerosas muestras de solidaridad en forma de mensajes escritos, ramos de flores y velas, convertida en el simbólico memorial del mayor atentado sufrido por Francia.