El gobierno venezolano y la oposición recordaron con sendas misas a las víctimas del 11 de abril de 2002, día en que un golpe de Estado desalojó del poder durante 48 horas al presidente Hugo Chávez.
La misa de los opositores fue oficiada por el cardenal Rosalio Castillo, de 83 años, quien arengó a los venezolanos a dejar la "pasividad" y a enfrentar a Chávez.
El religioso calificó de "traidores" a quienes se han ido del país en lugar de combatir a Chávez y además de alentar a los venezolanos a que "no esperen a que otros hagan el trabajo", dijo que quien no tenga el valor suficiente lo busque.
Castillo ofició la misa en la exclusiva urbanización de Altamira, a la que asistieron grupos opositores, entre los que había dirigentes del radical Comando Nacional de la Resistencia.