Centenares de agentes ministeriales recuperaron para la Arquidiócesis de Tijuana, la iglesia del Santísimo Sacramento, que estaba en poder de simpatizantes de un cura en rebeldía que desde octubre del año pasado se negaba a retirarse de la parroquia.
Desde octubre el sacerdote Raymundo Figueroa se negaba a entregar el templo pese a las órdenes emitidas por la Arquidiócesis de Tijuana, que veía en él actitudes de desobediencia como no suspender la misas durante la epidemia de la gripe AH1N1 y por el cobro no autorizado de algunos servicios religiosos.