El nuevo parlamento libanés, que cuenta con una mayoría hostil a la tutela de Damasco, reeligió paradójicamente como presidente a Nabih Berri uno de los símbolos de la era siria.
Berri, obtuvo 90 votos de los 128 diputados presentes en el hemiciclo tras comprometerse a facilitar la votación de una ley de amnistía.