BENEDICTO XVI concluyó su segundo Vía Crucis como Papa con unas palabras en las que invitó a los católicos a ver reflejado en el sufrimiento de Jesús "a todos los que sufren en el mundo".
"Es está la profunda intención de la oración del Vía Crucis; la de abrir nuestro corazón, la de ayudarnos a ver con el corazón", dijo Joseph Ratzinger.
El Papa llevó la cruz en la primera y última estación del Vía Crucis, que recorrió el interior del Coliseo de Roma y concluyó en la colina del Palatino.
Durante las meditaciones que acompañan a cada etapa del Calvario, se tuvo un recuerdo para los ancianos y enfermos abandonados, así como para las mujeres maltratadas.
Los llamamientos por la paz, contra el aborto y la corrupción se mezclaron con el fervor religioso en América Latina, donde miles de católicos se sumaron a procesiones y otros actos religiosos para conmemorar el Viernes Santo.
El cardenal hondureño, óscar Andrés Rodríguez, pidió perdón por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), "que muchas veces presiona para que se aprueben leyes de aborto y la eutanasia".
En centenares de ciudades y pequeños poblados latinoamericanos miles de católicos acudieron hoy a vía crucis o a procesiones, como el Santo Entierro, en Nicaragua; los Encuentros, en El Salvador; o la de Jesús del Gran Poder y del Cristo del Consuelo, en Ecuador.
En Centroamérica predominó el aroma del incienso y de flores frescas y palmas que llevaron los fieles por calles adornadas con alfombras de sal, serrín y pétalos para las procesiones, una costumbre extendida en esta región.
En varios países los penitentes, unos con el rostro cubierto y otros vestidos de violeta o blanco, acompañaron las procesiones mientras se flagelaban para pedir favores a Dios o agradecerle por ellos.
La visita que hará el Papa Benedicto XVI a Brasil en mayo próximo disminuyó la afluencia de feligreses al Santuario de Nuestra Señora Aparecida, el mayor y más visitado del país.
Varios hombres que personificaron a Cristo, entre ellos un médico de 62 años, fueron "crucificados" en distintas representaciones callejeras realizadas en México.
El evento más relevante se realizó en el populoso barrio de Iztapalapa, en el sur de la capital mexicana, que según los organizadores reúne cada año a dos millones de personas, aunque fuentes periodísticas aseguran que el número es mucho menor y que esta vez no llegaron ni al medio millón.
Peregrinos de todas las iglesias cristianas se congregaron en el camino del Calvario para realizar, cada grupo con sus ritos particulares, el Vía Crucis y la oración.
Reflexión en favor de las mujeres y abandonados
Unos se fueron de vacaciones y otros prefirieron las playas.