El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, está afinando los detalles de una ambiciosa reforma migratoria que facilitaría la llegada de millones de trabajadores extranjeros, pero la medida promete generar una fuerte polémica interna.
El anuncio de Bush, esperado para hoy, incluiría la creación de una visa especial para trabajadores extranjeros que tengan un empleo reservado en Estados Unidos, según fuentes en la Casa Blanca, el Congreso y analistas. Detalles del plan no han sido divulgados, Bush está considerando reformar el sistema estatal de pensiones para que millones de trabajadores ilegales puedan gozar de una jubilación, si es que han realizado aportes.
El proyecto, la reforma migratoria más ambiciosa desde 1986, también podría incluir un camino para la legalización de entre ocho y 11 millones de trabajadores (la mitad de ellos mexicanos) que ingresaron al país sin visa, uno de los aspectos más controvertidos de la reforma migratoria.
El congresista republicano Thomas Tancredo, uno de los más firmes opositores a una mayor apertura migratoria, dijo que una amnistía no era aceptable.