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Reforma migratoria en Estados Unidos ilusiona a los hijos de deportados

Varios abogados y expertos dicen que el proyecto es muy amplio y sus beneficios reales se conocerán una vez que se dé forma definitiva a la iniciativa. Los vástagos tendrán que seguir esperando.


Miami (AP) / -

Proyecto

  • Optimismo
  • Numerosos inmigrantes, activistas y abogados confían en una pronta aprobación de la reforma migratoria que allane el reencuentro familiar.
  • Postura
  • Nora Sándigo, una activista de la Florida que dirige un grupo de ayuda a inmigrantes, dice que es clave que los niños puedan pedir el regreso de sus padres sin esperar a ser adultos. De lo contrario, será una tortura, una espera que matará de dolor a la familia con tanto tiempo.
  • Caso
  • La mamá de José Machado, Melba Sosa, fue deportada hace casi dos años a Nicaragua, tras 12 años de vivir sin papeles en Estados Unidos. La detuvieron por manejar sin licencia de conducir y permaneció cerca de cuatro meses en la cárcel en Miami antes de ser repatriada. Al verse sola, decidió emigrar a España.

Hay días que José Machado se siente tan deprimido que se tira a llorar en el sofá de su pequeño apartamento, abrumado por la angustia que le provoca la ausencia de su madre, una nicaragüense deportada hace dos años por estar en Estados Unidos sin papeles.

José, que acaba de cumplir 18 años, extraña decirle “hola” cada mañana, contarle cómo le fue en la escuela, darle un abrazo, comer lo que ella cocina, escuchar sus consejos. Quisiera que su mamá esté con él para su graduación del colegio secundario, este mes.

Evelyn Rivera, de 24 años, no ve a su madre desde hace seis años, cuando la detuvieron por manejar sin licencia mientras la acompañaba en el automóvil rumbo al trabajo. Su sueño es volver a ir al cine, a su restaurante favorito y al parque con ella. Hablar largo y tendido como amigas, abrazarla, besarla. Que vuelva desde Cali, Colombia.

Eddi Cristóbal también siente el peso de la ausencia de su madre. Cuando la repatriaron a Guatemala, hace cuatro años, le prometió cuidar a sus tres hermanitos y desde entonces intenta hacerlos reír siempre que lloran, lo que sucede casi a diario. Todos los días hablan con ella y aunque su tía los ha llevado a vivir con ella, extrañan a la mamá.

Al igual que José, Evelyn y Eddi, miles de chicos que han sido separados de sus padres confían en que sus familias se vuelvan a reunir si se aprueba una reforma a las leyes de inmigración que resuelva la situación de unos 11 millones de extranjeros que se cree están en el país sin papeles.

Como sus padres, algunos de estos chicos tampoco tienen papeles, otros son ciudadanos estadounidenses o residentes, pero a pesar de su diferente situación migratoria, todos comparten el mismo sufrimiento: han sido separados de sus padres, que en la mayoría de los casos llegaron al país en busca de un futuro mejor y se quedaron de manera ilegal.

Mientras el Senado debate un proyecto de reforma, estos chicos sueñan con abrazar a sus padres, reír y llorar con ellos, sentir el olor de su piel, confesarles sus penas y sus alegrías mirándolos a los ojos.

Las deportaciones han aumentado durante el gobierno de Obama, a un promedio de 400,000 personas por año, según información de la Policía de Inmigración y Control de Aduanas. En 1990 fueron 30,000.

No existen estadísticas oficiales disponibles sobre la cantidad de familias que han sido divididas por la deportación de los padres y los organismos defensores de los derechos del inmigrante sin papeles tampoco tienen cifras.

De acuerdo con la ley vigente, quienes fueron deportados deben esperar tres años para regresar al país si su estancia ilegal fue de menos de 180 días y 10 años si se quedaron más de seis meses.

Los padres o esposos de los repatriados pueden pedir un waiver (exención) si son ciudadanos estadounidenses.

El apartado 245 B (c) (6) del proyecto de ley de reforma que analiza el Senado incluye también a los hijos entre quienes pueden solicitar el waiver para sus padres, y contempla asimismo a los residentes legales, no solo a los ciudadanos.

Así, de ser aprobada la ley, hijos, padres y esposos residentes o ciudadanos estadounidenses podrían pedir a las autoridades que levanten el castigo de sus familiares deportados y les permitan volver. No serían cobijados quienes hayan sido deportados por haber cometido delitos.

La iniciativa de reforma prevé también que las personas sin papeles que permanecen en Estados Unidos, como por ejemplo hijos y esposos de deportados, podrían obtener la residencia en 10 años, y la ciudadanía en otros tres.

Su aprobación no está garantizada. Aún si el proyecto fuera aprobado por el Senado, deberá pasar por la Cámara de Representantes, dominada por la oposición republicana, más conservadora y reticente con los temas de inmigración.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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