El Gobierno de facto de Honduras protestó mediante una nota de la Cancillería ante la Embajada de Brasil por albergar al depuesto presidente, Manuel Zelaya, en su embajada en Tegucigalpa y responsabilizó a ese país “de los actos violentos que se puedan suscitar dentro y fuera de ella”.
El Ministerio hondureño de Relaciones Exteriores del Gobierno de facto precisó en la misiva que “resulta inaceptable para el Gobierno de la República la conducta de tolerancia al permitir que desde su sede se formulen llamados públicos a la insurrección y la movilización política de parte del señor José Manuel Zelaya Rosales, prófugo de la justicia hondureña”, señaló la carta, divulgada por la Cancillería.
“Tal injerencia en los asuntos privativos de los hondureños resulta condenable y por tal motivo se protesta de la misma de manera enérgica”, pues “constituye una flagrante violación del derecho internacional”, explicó.
La nota subrayó que “la tolerancia y la provocación que se realiza desde los locales de esa representación de Brasil son contrarias a las normas del derecho diplomático, y convierten a la misma y a su Gobierno en responsables directos de los actos violentos que se puedan suscitar dentro y fuera de ella”.
“Para su conocimiento se informa que el Estado de Honduras procederá, como una medida de prevención, a brindar la seguridad a las personas y los bienes que permanecen en esos locales”.
Zelaya consigna. El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que “nadie” le “vuelve a sacar” de su país y que la consigna tras su regreso seguirá siendo “patria, restitución o muerte”.
El mandatario derrocado anunció que va a quedarse en esa Embajada y que está “comprometido con el pueblo hondureño”, al que agradeció porque, según él, están llegando desde diferentes regiones del país para apoyarlo.
Aseguró que desde ahora la resistencia contra los golpistas se comenzará a organizar “en equipos de trabajo”.
Precisó que está dispuesto a negociar con los golpistas que lo sacaron en pijamas el 28 de junio.
Sorpresa. Sin dar mayores explicaciones de su incursión sigilosa al país, Zelaya sólo precisó que durante 15 horas utilizó varios transportes que lo llevaron por varias regiones del país, aunque evitó dar detalles, porque aseguró que recibió colaboración de distintas personas que de ser identificadas podrían ser dañadas.
Aclaración. El canciller brasileño, Celso Amorín, dijo en Washington que su país no tuvo ninguna participación en la llegada de Zelaya a Honduras y que llegó a la Embajada desarmado y junto a su esposa.
“Esperamos que esto abra una nueva etapa en las negociaciones y que una nueva solución basada en la Constitución pueda lograrse'', manifestó.
OEA exige garantías
El Consejo Permanente de la OEA exigió al Gobierno de facto de Honduras garantizar la vida e integridad física del depuesto mandatario Manuel Zelaya, quien horas antes había retornado a su país.
“El Consejo exige a las autoridades de facto plenas garantías para asegurar la vida e integridad física del presidente Zelaya y un trato consecuente con su alta investidura, así como el retorno a la Presidencia de la República”, según una declaración aprobada durante una reunión extraordinaria del organismo regional.
La OEA también exhortó al Gobierno de facto de Roberto Micheletti a firmar de inmediato el Acuerdo de San José, un plan de 12 puntos para revertir el golpe de Estado propuesto en julio por el presidente costarricense Óscar Arias en su calidad de mediador.
“El Consejo Permanente demanda a todos los sectores de la sociedad hondureña a actuar con responsabilidad y prudencia.