Mientras la crisis se extiende por el mundo, algunos se refugian en un regazo virtual que les conduce a la "ciberdependencia", un problema que en países como China, Corea del Sur u Holanda es tratado como una patología social en centros de rehabilitación para adictos al videojuego.
La fundadora de la organización estadounidense de ayuda a ciberdependientes "Online Gamers Anonymous", Elizabeth Woolley, explicó que la situación empeorará.
"Cada vez hay más gente enganchada. De aquí a un año habrá incluso un mayor incremento de aquellos que quieran dejarlo: serán los que comenzaron a jugar compulsivamente en tiempos de crisis, escondiéndose en su mundo virtual", afirmó Wolley.
Esta adicción a los videojuegos afecta a personas de todas las edades, que juegan sin apenas descanso hasta 16 horas diarias.