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Rehenes del cansancio

A la mayoría de los pacientes con Síndrome de Fatiga Crónica, no se les identifica la causa.


SON esclavos del cansancio. Algo tan elemental como incorporarse, asearse, o realizar una sencilla cena, se transforma en la más agobiante de las faenas. Quienes sufren del Síndrome de Fatiga Crónica, son rehenes de sus fuerzas. Aunque quieran o se esfuercen, su voluntad es vencida por un profundo e inexplicable cansancio.
Es muy difícil de diagnosticar. Ocurre más en mujeres que hombres, en proporción de 2 a 4. Este padecimiento incapacita y se presenta en personas en edad productiva, entre 20 a 50 años.
Es una enfermedad cuyo diagnóstico no puede hacerse sobre la base de pruebas de laboratorio, y no existe tratamiento farmacológico específico para su cura.
Tampoco hay pruebas médicas que arrojen resultados contundentes para confirmar su diagnóstico.
La Dra. Nimia Muñoz de Vergara, especialista en Medicina Interna de la Caja de Seguro Social (CSS), comenta su experiencia.
Ha visto patologías de tipo errática, diagnósticos no definidos en pacientes con enfermedades crónicas.
Esta visión le ha permitido abrir su campo de acción tanto en la consulta, procedimientos, terapias individuales y consejería.
Pero, en 27 años de práctica, no ha tenido un diagnóstico puro del Síndrome de Fatiga Crónica.
Es tal la dificultad que desde 1934 hasta 1991, los procedimientos para su diagnóstico han sufrido transformaciones.
Se han establecido criterios menores y mayores, explica la especialista.
Según los criterios menores, se debe estar seguro que los problemas con el sueño, memoria, dolores de cabeza, musculares y malestares mayores después de ejercicios, no sean consecuencia de enfermedades como cáncer, esclerosis múltiple, entre otras, pues se cruzan con la fatiga crónica.
En los criterios mayores predomina el síntoma de fatiga, por un periodo de seis meses, el que no es consecuencia de una enfermedad severa o debilitante.
Esa frontera imaginaria ha provocado nuevas investigaciones y pruebas para definirla.
La Dra. Muñoz afirma que no hay pruebas específicas, pero se emplea la resonancia magnética, electroencefalograma y tomografías.
En los exámenes se han hallado evidencias cruzadas con enfermedades en las que se presentan cuadros de depresión.
No hay tratamientos concluyentes, pero se ensaya con agentes multivirales, antidepresivos, e inmunodepresores, tanto como agentes para la defensa del sistema inmunológico como inmunoglobulina o proteínas anticuerpos.
Según su experiencia, en la fatiga crónica además de un problema en el organismo, hay otros factores que interfieren y son los que tienen que estudiar.
La depresión es uno de ellos, advierte.
Se ha comprobado que después de enfermedades virales las personas caen en depresión, agrega.
El Síndrome de Fatiga Crónica se define por la existencia de cansancio por más de seis meses. Además, porque disminuye más del 50% la capacidad para realizar las labores habituales.
Este síndrome es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y afecta entre 75 y 2, 600 personas por cada 100, 000 habitantes.
  • Nadie está seguro sobre las causas de la fatiga crónica, o Síndrome de Disfunción Inmune de Fatiga Crónica. Los síntomas pueden ser causados por el sistema de inmunidad que no está trabajando muy bien o por algún tipo de virus. Se asocia con los del grupo herpes (virus de Epstein-Barr y virus herpes humano tipo 6).

  • Los exámenes de laboratorio raras veces ayudan en estos casos. Algunos síntomas, como los dolores musculares, problemas al dormir, ansiedad y depresión, se tratan con medicamentos para reducir sus síntomas y permitir que viva más activo, pero no curará la fatiga. Hasta ahora, no hay medicina que cure el síndrome por completo, pero la mayoría de pacientes se mejoran con el tiempo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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