EN LOS alrededores de la Plaza de la Concordia, un mar de papeletas cubre las paredes de la estación del metro RER. Las imágenes de los candidatos y sus lemas no parecen enturbiar a los transeúntes de la Ciudad Luz.
La realidad empero es otra. Los franceses son votantes casi impredecibles, pues todavía están frescos los recuerdos de la sorpresiva arremetida del candidato ultranacionalista Jean Marie Le Pen en 2002, cuando en primera vuelta desbancó a Lionel Jospín y enfrentó al actual mandatario Jacques Chirac, posteriormente.
Francia despierta hoy con la responsabilidad de elegir a su nuevo presidente, luego que Chirac cumpliera su legado de forma ejemplar al frente del Palacio del Eliseo, en el pleno corazón de París.
Doce candidatos aspiran a suceder a Chirac. Se destacan un ex Ministro del Interior, una mujer progresista de mentalidad abierta, un extremista antiinmigrante y un socialista de opción conciliadora.
El "delfín", o elegido del partido conservador oficialista Unión para el Movimiento Popular (UMP), Nicolas Sarkozy, aparece favorito en las encuestas, pese a la arremetida en las últimas horas de sus rivales.
Sarkozy, ex Ministro del Interior galo, es recordado como la figura que los grupos sociales marginados de París tildan de "represor" (las protestas de 2005). Por otro lado, es el continuismo de un gobierno con sus altas y bajas.
Luego del conservador aparece la figura más emblemática de la campaña: Ségolène Royal, la primera mujer candidata que busca llegar a la presidencia francesa. Elegante, encantadora e inteligente, la representante del Partido Socialista aparece como la opción de un partido que intenta regresar al Gobierno tras el debacle de 2002.
Un poco atrás en los sondeos está Jean Marie Le Pen, quien ha sobrepasado escollos y agrias críticas de los grupos moderados, debido a que éste defiende la expulsión de los inmigrantes extranjeros y proyecta un Gobierno de medidas paternalistas.
En cuatro lugar, Francois Bayrou, el político al que no le daban esperanzas, pero que estuvo a punto de arrebatar espacios a Royal.
Entre los otros candidatos están Oliver Besancenot, Marie-George Buffet, Gérard Schivardi, José Bové, Dominique Voynet, Philippe de Villiers, Fréderic Nihous y Arlette Laguiller.
Indudablemente, las miradas enfocan hacia Ségolène Royal, por ser según los analistas y expertos en política francesa la parte "fresca y agradable" de la campaña.
Un punto elemental de la dama política es su defensa de reformas sociales que ayuden a bajar la mano de obra desocupada y reforzar la educación. Royal ofrece un giro a la izquierda en cuanto a las políticas económicas, enfatiza la importancia de la disciplina y "valores tradicionales".
Ella declara enemigos al desempleo y la precariedad. Promete, además, aumentar el salario mínimo a 1, 500 euros y que ningún joven pasará más de medio año sin trabajar o capacitarse. En cuanto a la inmigración, Royal aboga por una mayor coordinación europea.
Al parecer, tanto Sarkozy y Royal son como "agua y aceite". En el caso del ex ministro francés, este se propone a combatir la inmigración ilegal, impulsando las deportaciones, e integrando a los inmigrantes capacitados a la sociedad francesa.
Sarkozy es también un entusiasta de la "discriminación positiva" como medida para reducir el desempleo entre los jóvenes.
Miguel Antonio Bernal, catedrático constitucionalista panameño graduado en Burdeos, Francia, considera que "será inevitable una segunda vuelta", pero estima que Royal triunfe al final.
El docente universitario, especialista en Derecho Internacional, cree que Royal tiene alta popularidad y eso será determinante para derrocar a Sarkozy,
Según el corresponsal de la BBC en París, Juan Carlos Rincón, la primera vuelta de las elecciones francesas es políticamente la más confusa del último cuarto de siglo en el país de los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad.
En perspectiva, en la segunda vuelta el juego de las alianzas podría generar una clara polarización y la formación de un frente "anti-Sarkozy", para el cual ya se han hecho los primeros llamados.
Relevo presidencial en el Eliseo
Con un 19% de votantes indecisos, cualquier cosa puede suceder. Los analistas perciben estos comicios como muy inquietantes y parecen haberse convertido en un plebiscito contra Nicolas Sarkozy.