El Ejército británico fue acusado ayer de tortura y malos tratos a civiles por el abogado de las familias de víctimas iraquíes por el comportamiento de algunos soldados de este país en Irak.
Las denuncias, que vuelven a poner en el tapete la cuestión de la conducta de las tropas durante la ocupación liderada por Estados Unidos en Irak, provinieron de un testigo iraquí que se presentó ante la Corte Suprema de Londres.
Durante el primer día del examen sobre la muerte de cinco civiles y un policía iraquíes, aparentemente asesinados por soldados británicos, el abogado de las familias de las víctimas, entregó un testimonio abrumador sobre malos tratos infligidos a uno de los civiles fallecido.
"Los soldados parecían estar disfrutando ya que la golpiza iba acompañada de risas", señaló Kifah Taha al Mutari. El iraquí fue arrestado en septiembre del 2003 junto con Baha Mousa, uno de los seis iraquíes que murieron, en Basora.
Mousa murió cuando estaba bajo custodia, después de que presuntamente sufrió una grave golpiza.
"Nos llevaron a mí y a los otros detenidos a los baños del hotel y comenzaron a pegarnos con sus puños y sus botas. Nos hicieron acostarnos en el piso y los soldados se pararon sobre nuestras cabezas", añadió Mutari.
En tanto, cuatro prisioneros detenidos en la cárcel de Abu Ghraib y la viuda de uno que murió en cautiverio, acusaron en una corte de Estados Unidos a dos firmas estadounidenses cuyos empleados trabajaban en la cárcel, afirmando que fueron parte de tortura y abusos.
Los iraquíes afirman que "fueron ilegalmente torturados por agentes o empleados de las firmas acusadas, quienes estaban contratados por el gobierno de EU para dar servicios de seguridad e inteligencia" a las Fuerzas Armadas estadounidenses.