El jefe de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA), Chuck Rosenberg, renunció ayer a su cargo que ocupaba de manera interina desde mayo de 2015 y desde el que lideró una fuerte campaña para luchar contra el creciente abuso de analgésicos y heroína.
La portavoz rechazó indicar las razones por las que Rosenberg ha decidido apartarse de la DEA, aunque el diario The Washington Post apunta a desacuerdos durante los últimos meses con el gobierno del presidente Donald Trump, y especialmente con el fiscal general, Jeff Sessions, encargado de supervisar a la DEA.
Según el diario capitalino, Sessions y Rosenberg tienen diferentes visiones sobre la Mara Salvatrucha (MS-13), pandilla que ha vuelto a El Salvador en uno de los países más violentos, y a la que Sessions declaró la guerra con la promesa de descabezar a la banda con fuerte ofensiva policial.
Sessions quiere que la lucha contra la Mara Salvatrucha sea una prioridad, mientras que la DEA ha dedicado recursos a luchar contra los carteles mexicanos, como el de Sinaloa o el de Juárez.