Generando efusivos aplausos entre decenas de miles de manifestantes, el gobierno del primer ministro libanés Omar Karami renunció ayer, dos semanas después de que el asesinato de su predecesor provocó multitudinarias protestas y pedidos de que Siria retirara a sus soldados de este país.
El presidente Emile Lahoud aceptó rápidamente la renuncia y le pidió a Karami que permanezca en su puesto de manera interina, de acuerdo con una declaración presidencial.