El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Severino Cavalcanti, del conservador Partido Progresista (PP, aliado del gobierno), renunció ayer al cargo, acosado por denuncias de corrupción.
Cavalcanti aseguró que su renuncia no es admisión de culpa y calificó todas las acusaciones en su contra de "falsas y mentirosas".
"Opté por la renuncia" después de que "mi culpabilidad fue declarada sin apelación", dijo Cavalcanti ante el plenario de Diputados, en el que aseguró que no se enriqueció en sus tres mandatos como diputado.
Oposición y oficialismo pidieron hace una semana la urgente salida de Cavalcanti, después de que el empresario Sebastiao Buani, que lo acusa de cobrarle sobornos entre 2002 y 2003, presentó como prueba un cheque cobrado por la secretaria personal de Cavalcanti.
Severino Cavalcanti, de 74 años, con tres legislaturas a sus espaldas, sin estudios superiores y apodado en prensa de líder del "bajo clero", fue elegido presidente de la Cámara a inicios del año, provocando sorpresa.