Los reos muertos en una reyerta en el principal penal de Bolivia abarrotaban ayer los pisos y pasillos de una morgue, mientras familiares esperaban para llevarse los cuerpos y darles sepultura un día después de la peor matanza en una cárcel del país que dejó 31 muertos y 60 heridos por pugnas de poder entre bandas rivales.
Uno de los líderes de la matanza, Luis Alberto Tórrez Rojas, alias “Cocacho”, murió ayer en un hospital público tras sufrir un trauma cerebral con lo que se elevaron a 31 los fallecidos, informó la policía y fuentes médicas.
Un camión recogió los despojos, en su mayoría calcinados, de una cancha dentro del penal y los llevó ayer en la madrugada hasta la morgue del hospital San Juan de Dios, en la ciudad de Santa Cruz, 540 kilómetros al este de La Paz, donde forenses hacían autopsias e identificaban los cadáveres, dijo el viceministro de Gobierno, Jorge Pérez.
La fiscal Marina Flores dijo que llevará tiempo identificar a los muertos porque la mayoría quedó calcinada.
En las afueras del penal de Palmasola, donde ocurrió el sangriento motín, mujeres desesperadas cargaban frazadas y alimentos mientras aguardaban noticias. Muchas pasaron la noche bajo una llovizna.
“Busco a mi nieto desde ayer, no figura en las listas de fallecidos y heridos pero estaba en la sección del penal donde hubo el enfrentamiento. Nadie me da razón'', dijo a la AP Olimpia, quien prefirió no dar su apellido, mientras revisaba una y otra vez un diario local. Entre los fallecidos hay un niño de un año y medio. Murió abrazado a su padre.