El Partido Republicano logró la mayoría en el Senado y consolidó su control en la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, un hecho histórico para el presidente George W. Bush que favorece sus posibilidades para la elección presidencial de 2004. En la Cámara de Representantes los republicanos aumentaron su ventaja con por lo menos 226 bancas (+3) del total de 435, contra 203 (-5) de los demócratas y un independiente (-1).
Aún falta conocer los resultados de cinco circunscripciones. En el Senado, los republicanos, que antes tenían 49 de los 100 escaños, ganaron dos, arrebatando la mayoría a los demócratas, que quedaron con 46 bancas, perdiendo tres. Los independientes, que tradicionalmente votan con los demócratas y tenían dos escaños, perdieron uno.
Dos resultados, Dakota del Sur y Luisiana, no están definidos, pero los resultados parciales favorecen a los republicanos en el primero de los estados. Esta doble victoria de los republicanos es histórica porque tradicionalmente el partido que ocupa la Casa Blanca pierde votos en las elecciones legislativas de medio mandato.
George W. Bush se convierte así en el tercer presidente republicano que gana bancas en la Cámara de Representantes, luego de los demócratas Franklin Roosevelt (1934) y Bill Clinton (1998). Luego de haber participado intensamente en la campaña en los cuatro rincones del país, Bush tiene motivos para estar satisfecho de los resultados, en un escrutinio que se anunciaba incierto. Bush, que "jugó un papel muy constructivo", y el Partido Republicano "entraron en la historia", afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Otro motivo de satisfacción personal para el presidente estadounidense es la victoria de su hermano menor Jeb Bush, reelecto holgadamente como gobernador de Florida frente al demócrata Bill McBride. Los republicanos dieron la sorpresa al arrancar a veces por escasa diferencia varias bancas en el Senado a los demócratas, principalmente en Georgia, Missouri y Minnesota, donde el ex vicepresidente, Walter Mondale fue derrotado por el republicano, Norm Coleman.
En tanto, los demócratas atribuyeron la derrota a la campaña del presidente Bush sobre la seguridad nacional, luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Con un presidente que habló mucho de los atentados del 11 de septiembre, pienso que este país está todavía afectado por eso. Pienso que la guerra en Irak, la situación en Corea del Norte, todo eso probablemente nos haya negado la oportunidad de imponer nuestros temas como la economía, la educación, la salud, cuestiones generalmente favorables a los demócratas", declaró a la cadena de televisión ABC Tom Daschle, líder demócrata del Senado.
Los atentados del "11 de septiembre fueron el factor importante de esta elección", concordó Dick Gephardt, jefe de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, quien no descartó que se produzcan cambios importantes en la dirección de su partido con vistas a la elección presidencial de 2004. Los demócratas pueden consolarse con las elecciones para gobernador que se desarrollaron en 36 estados, de los cuales controlan ahora 23 (contra 21 antes).