Los electores estadounidenses acuden hoy a las urnas para votar en las legislativas de medio mandato, donde republicanos y demócratas compiten por el control del Congreso, que depende de un puñado de bancas muy disputadas.
El presidente estadounidense George W. Bush culminó ayer una maratón electoral por 16 estados, en apoyo a los candidatos republicanos.
A pesar de la intensa movilización de ambos partidos "aún no sabemos hacia qué lado se va inclinar el voto", dijo Thomas Mann, politólogo de Brookings Institution, un instituto privado de investigaciones de Washington.
La confusión sobre el resultado de las elecciones se acentúa aún más por los datos contradictorios de las últimas encuestas, agregó.
Un sondeo de New York Times/CBS News publicado el domingo dio ventaja a los republicanos, con 47% de las intenciones de voto contra 40% de los demócratas.
En cambio, un sondeo del Pew Research Center (observatorio electoral independiente) publicado el sábado ubicó a los demócratas ligeramente a la cabeza con 46% de las intenciones de voto contra 44% de los republicanos.
"El electorado está extraordinariamente estable desde el comienzo de la campaña en setiembre", explicó el director de investigaciones de Pew, Michael Dimock.
Además, los medidores de opinión sólo reflejan tendencias generales y no las diferentes elecciones locales, donde la personalidad del candidato es importante y donde a fin de cuentas se jugará el destino del Congreso, agregó.
Las proyecciones para los estados más disputados, seis o siete plazas del Senado y una veintena de la cámara de representantes muestran que los republicanos podrían reforzar su mayoría en la cámara baja, mientras que los demócratas tienen chances de mantener su estrecho control del Senado, opinó Mann.
Un fuerte debate público opuso ayer en Minnesota sitio de una de las elecciones clave al ex vicepresidente demócrata, Walter Mondale y a su competidor republicano al Senado, Norman Coleman.