En Tokio, unas 6,000 personas salieron a la calle ayer para protestar contra el envío de unos 600 soldados japoneses a Irak, que el primer ministro Junichiro Koizumi se dispone a autorizar oficialmente el lunes.
Las tropas japonesas llevarán a cabo operaciones civiles de atención médica, suministro de agua, restauración de edificios dañados y transporte de material no militar en la sureña localidad de Samawa.
Es la primera vez que Japón envía tropas a un escenario bélico desde la Segunda Guerra Mundial. En Irak, otro soldado estadounidense murió ayer, elevando a ocho las víctimas mortales de la violencia en tan sólo 24 horas.
El soldado sucumbió a las heridas que sufrió el sábado por la noche en Baiji, a 200 km al norte de Bagdad, al ser atacado el convoy en el que viajaba, declaró una portavoz militar norteamericana.
Pese al número de víctimas mortales durante el fin de semana, el jefe de las fuerzas norteamericanas en Irak, Ricardo Sánchez, consideró que sus tropas no estaban "en absoluto" estancadas en Irak y que el número de ataques antiestadounidenses "desciende razonablemente".
El ministro de Asuntos de Prisioneros, Hisham Abdel Rasek, afirmó que el canje crea una "ventana de esperanza" para el resto de los miles de palestinos cautivos en prisiones israelíes.
A cambio del israelí Elhanan Tennenbaum y los cuerpos de los tres soldados del Ejército israelí -Omar Suwad, Benny Avraham y Adi Avitan, que fueron capturados en octubre de 2000-, Israel pondrá en libertad a 400 palestinos.
Israel entregará a las autoridades libanesas información sobre 24 libaneses desaparecidos en combate y entregará los cuerpos de 59 libaneses muertos en ataques contra Israel y mapas militares israelíes de los campos de minas a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano.