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Resaltan los sufrimientos de Su Santidad Juan Pablo II


Los padecimientos del Papa Juan Pablo II se destacaron en su beatificación con los testimonios de sus colaboradores de su larga batalla con el mal de Parkinson, y el protagonismo en las ceremonias de una monja francesa curada milagrosamente del mismo mal.

La Santa Sede decretó que la curación inexplicable de la hermana Marie Simon-Pierre era el milagro que justificaba la beatificación de Juan Pablo II.

 

La historia fue un elemento central en la vigilia de oración.

Cientos de miles de peregrinos convergían sobre Roma para las ceremonias, y ayer la Plaza de San Pedro era un hervidero a pesar de la lluvia incesante.

 

Hubo una gran concurrencia durante la vigilia en el gigantesco Circo Máximo romano que escuchó los testimonios de Simon-Pierre, el secretario privado de Juan Pablo y su vocero de prensa.

La llamada “noche blanca” de oración se llevó a cabo en ocho iglesias antes de la apertura de las barreras de San Pedro.

 

La beatificación se realiza a pesar de las múltiples críticas a la aceleración del proceso y la persistente indignación por el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes y su encubrimiento por la jerarquía eclesiástica durante el pontificado de 27 años de Juan Pablo II.

El cardenal José Saraiva Martins, ex titular de la oficina de canonización del Vaticano y quien presidió la investigación de la vida del difunto Papa previo a la beatificación, dijo que no se lo podía considerar responsable de algo que desconocía. “La investigación lo tuvo en cuenta, fue muy discutido”, dijo. “Pero no se puede decir que estaba al tanto de todo”, añadió.

 

“Si no estoy informado de algo, ¿qué culpa tengo?'”, se preguntó el prelado. “Esto no afectó en absoluto la santidad de Juan Pablo II”, agregó el cardenal José Saraiva Martins.

Testimonio.
“Su vida fue santa. Ya era santo en vida”, afirmó un emocionado Joaquín Navarro Valls, el español que durante 22 años fue su portavoz y que hoy junto al que fuera su secretario particular Stanislaw Dziwisz le recordaron junto a decenas de miles de fieles españoles, polacos, franceses, italianos, croatas, latinoamericanos y de otros países.

Navarro definió la vida de Wojtyla como “una obra maestra”, a la vez que señaló que “el Papa polaco enseñó a los jóvenes lo que significa el amor”.

Stanislaw Dziwisz manifestó que solo vio dos veces enfadado a Juan Pablo II.

La primera fue en Agrigento, Sicilia, sur de Italia, cuando levantó la voz contra la mafia (les conminó a arrepentirse), y la otra durante un ángelus en el Vaticano en los días previos a la primera guerra de Irak.

La monja Simon Pierre, de 51 años, cuya curación, de manera inexplicable para la ciencia, de la enfermedad de Parkinson que padecía, ha abierto las puertas a la beatificación de Karol Wojtyla, que le dio las gracias y destacó su “humildad, su fuerza, su coraje, su ejemplo y el testimonio para aceptar el sufrimiento”.

“Juan Pablo II estaba junto a los débiles, los pobres, los pequeños... Era un defensor de la vida, la familia, la paz”, dijo la monja, que abogó para que Francia no pierda las raíces cristianas.

Grupos contra la beatificación.
Cincuenta destacados teólogos de Alemania, entre ellos Hans Küng, firmaron una carta en contra de la beatificación de Juan Pablo II por no haber prestado el debido apoyo, siendo Papa, al arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado hace 31 años.

Los firmantes, según el documento que avanza el semanario “Die Zeit” en su sección “Cristo y el Mundo”, argumentan que Romero no logró el apoyo que precisaba en su audiencia papal de 1979 y recuerdan, además, la cercanía entre Karol Wojtyla y el fundador del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer.

Un año después de esa audiencia, el 24 de mayo de 1980, Romero fue asesinado por un escuadrón de la muerte durante un oficio religioso por su posicionamiento contra la Junta salvadoreña.

Los firmantes consideran que, con ello, Juan Pablo II “traicionó” a la población más pobre de Latinoamérica.

Entre los firmantes de la misiva está el político de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Heiner Geisler, quien reconoce el papel desempeñado por Karol Wojtyla en la caída del bloque del Este, pero considera que su anticomunismo le cegó a la hora de reconocer el abuso de poder de la Junta salvadoreña.

Geisler es un destacado político dentro de las filas de la democracia cristiana, reconocido entre sus compatriotas por sus posturas a menudo discordantes frente a la dirección de la CDU, tanto bajo la presidencia actual de Ángela Merkel como en tiempos de Helmut Kohl.

Junto a los 50 catedráticos de teología, la carta incorpora las firmas de unos 300 simpatizantes, así como colectivos europeos y latinoamericanos.

El grupo pide, por el contrario, la beatificación del arzobispo Romero.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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