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Rescate de submarino se complica en Rusia

Se espera la ayuda de Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón para sacar al submarino.


LA OPERACIÓN de rescate del batiscafo ruso varado desde el jueves en las profundidades del océano Pacífico con siete tripulantes a bordo se complicó ayer al estar "fijado" a los cables de la antena de vigilancia costera.
"Por esta razón, habrá que izar no sólo el batiscafo sino todo el sistema", declaró el almirante Víctor Fedorov, comandante de la Flota del Pacífico de Rusia.
El almirante ruso agregó que "la antena está sujetada al lecho del mar con un ancla de 60 toneladas de peso.
Para que la inmersión sea posible habrá que provocar una explosión del ancla para arrancar el sistema del fondo marino".
En caso de que la explosión controlada fuera un "éxito", buques de la Armada rusa arrastrarían el batiscafo AS-28 hacia un banco de arena a unos 15 kilómetros de distancia y posteriormente lo izarían a la superficie. Por lo pronto, agregó, "ya hemos enganchado el cable de la antena. Los tripulantes del batiscafo siguen de cerca la operación".
Según algunas fuentes, el batiscafo AS-28 efectuaba un simulacro de rescate, mientras otras fuentes hablan de "operaciones secretas". La confusión que rodea esta operación de rescate recuerda a la tragedia del submarino nuclear "Kursk", que se hundió el 12 agosto de 2000 en el mar de Barents, naufragio en el que murieron sus 118 tripulantes.
El AS-28, entró en servicio en 1989, tiene una autonomía de navegación de 21 millas náuticas (poco más de 38 kilómetros), puede sumergirse a 1, 000 metros de profundidad y mantenerse en estado de inmersión 120 horas.
A bordo del AS-28, la temperatura es de apenas 5 grados centígrados, pero sus tripulantes tienen trajes térmicos.


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196227
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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