PANAMÁ redefinirá su política cultural y tomará como base el reciente Informe sobre Desarrollo Humano 2004, presentado el pasado jueves por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Reinier Rodríguez, anunció que la política cultural panameña será revisada sobre la base de los postulados desarrollados en el Informe sobre Desarrollo Humano 2004, este año titulado " La libertad cultural en el mundo diverso de hoy".
El director del INAC, en su intervención de cierre, luego de la presentación del informe, reconoció el derecho a la libertad cultural y a la convivencia en tolerancia de las múltiples culturas que cohabitan en el país.
Sustentó que ambas son el factor fundamental para el desarrollo humano y así estará plasmado en la nueva política cultural del Estado "que estamos realizando y en proceso de gestión".
Esta política se apoyará en el proceso de respeto y tolerancia entre todas las culturas y etnias, como instrumento de promoción de la entidad panameña.
Los fundamentos de la nueva política guardan mucha relación con los del informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Tanto que Reinier expresó, con mucha satisfacción, que van a incluir las ideas que están plasmadas en el proyecto.
Agradeció al PNUD el haber seleccionado el tema de libertad cultural, porque nunca se imaginaron lo importante que era para Panamá, en este momento, el debate central de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en términos de cultura.
Pero en su agradecimiento también envió un mensaje a las diferentes etnias del país. El INAC espera obtener el apoyo de todas las comunidades para incluirlas en las reformas a la política cultural.
Hace 30 años cuando se crea el INAC, empezó a sentirse la necesidad de una política de Estado, que definiera el rumbo de nuestra cultura.
Fue en ese momento, en la década de los años 70, que se debate esta idea, muy a tono con las inquietudes de fuertes radicalismos en el mundo y cuando en Panamá la discusión giraba en torno a una identidad, pero en función de su soberanía en el área canalera.
Pero, 30 años después, con la reversión del Canal a manos panameñas, corresponde plantearnos, a lo interno, cómo hay que enfocar esa cultura, y evaluarnos como nación para desde allí generar una política cultural de Estado, explica Reinier.
Se quiere conseguir libertad cultural a través de equidad, tolerancia y respeto, de todas las culturas que conforman nuestra gran riqueza nacional, lo que es justamente la multiplicidad étnica, afirma.
Es muy extensa, porque hay que definir cómo reredunda en términos de Patrimonio Histórico, de proyección de las artes y aspectos concretos a nivel regional, tales como políticas de lectura e inserción de Panamá en la región.
Sobre transformar el INAC en un ministerio, Reinier explicó que esa ha sido la tendencia en la región, pero no se puede definir en un día o un momento, sino en términos de que la cultura y su gestión avancen.
Para Reinier podríamos pensar en el futuro en la gestación de ese Ministerio de Cultura, soñado por muchos, pero es un valor que la cultura tiene que ganar.
La diversidad étnica y cultural no siempre va acorde con la identidad de un Estado. Hay casos en que representan un atentado a su continuidad.
En Panamá hay una sana convivencia entre las etnias. En el caso de las indígenas, se les reconoce su derecho a territorio como fórmula de preservar sus raíces, lengua y su cultura y tienen representatividad política.
Panamá está situada como de Desarrollo Humano Medio, en la posición 61. La esperanza de vida es de 74.6 años y la tasa de alfabetización de adultos es de 92.3%. Un índice de esperanza de vida de 0.83, cercano al de Chile y Argentina.
Respeto y tolerancia dentro de la promoción cultural
La diversidad multicultural y los cambios políticos exigen un nuevo rumbo.