El anuncio del primer ministro Silvio Berlusconi de que las tropas italianas empezarán a retirarse de Irak a partir de septiembre es una maniobra electoral y no un desaire para el presidente estadounidense, George W. Bush, dijeron ayer varios analistas.
La decisión no es una señal de un cambio radical de su política exterior o una venganza por la muerte de un agente secreto italiano baleado por soldados estadounidense en Irak, dijeron.
Por su parte, el presidente de EU, George W. Bush, restó importancia a la salida parcial italiana de Irak y aseguró que a medida que los iraquíes adquieran capacidad de defenderse a sí mismos, los países de la coalición querrán ir retirándose.
El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, dijo que espera que la retirada de sus tropas de Irak comience en septiembre, pero que el calendario no estaba fijado y que podría alterarse si era necesario.
Aunque Italia no participó en la invasión del 2003, envió 3,000 soldados a Irak después de la toma de Bagdad.