Un poco de lluvia ayudó a los bomberos que luchan contra un gigantesco incendio forestal en el norte de Nuevo México, y las autoridades pudieron permitir por primera vez en una semana el regreso de unas 12,000 personas evacuadas de la ciudad de Los Álamos.
Los habitantes llegaron a la ciudad ayer, tocando cornetas y saludando a los bomberos mientras se corría la noticia de que se levantaron los cierres de la carretera que lleva a Los Álamos. Los habitantes huyeron hace una semana en tropel, mientras el incendio se acercaba rápidamente a la ciudad y a un laboratorio nuclear.