Mantener el cerebro activo trabajando más años y retrasando la jubilación podría ser una forma efectiva de prevenir la enfermedad de Alzheimer, revela un estudio.
Los científicos del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres analizaron datos de 1.320 personas con demencia.
No encontraron vínculos de la enfermedad con la educación o la ocupación de la persona. Pero sí descubrieron que entre más años de trabajo y más postergaban la jubilación, menos riesgo en la aparición de Alzheimer.
El estudio, que aparece publicado en Journal of Geriatric Psychiatry (Revista de Psiquiatría Geriátrica), fue financiado por el Alzheimer Resarch Trust (Fondo de Investigación de Alzheimer) del Reino Unido.
Tal como señala Rebecca Wood, presidenta ejecutiva del Alzheimer's Research Trust, "cada vez más gente tiene que postergar la jubilación para evitar los apuros económicos, pero esto puede también tener un lado bueno: menos riesgo de demencia".
No sólo pagado.
El Alzheimer, la forma más común de demencia, es causado por la pérdida de masa celular en el cerebro, y algunos expertos creen que una forma de evitarla es con la formación del mayor número posible de conexiones entre las neuronas.
Esto puede lograrse manteniéndose mentalmente activo a lo largo de la vida, lo que se conoce como "reserva cognitiva".
En el pasado, algunos estudios han sugerido que una buena educación podría estar asociada con un menor riesgo de demencia.
Pero la nueva investigación, que se basó en un análisis de educación, empleo y jubilación no encontró este vínculo.
Lo que encontró es que puede existir una reducción en el riesgo de Alzheimer si la estimulación mental continúa durante la vejez.
El riesgo de desarrollar Alzheimer se incrementa después de cumplir los 65 años. A partir de esa edad, el riesgo se duplica con cada cinco años adicionales de vida.
Entre los hombres que participaron en la investigación, los que se jubilaron a una edad más avanzada desarrollaron la enfermedad más tarde que los que habían dejado de trabajar antes.
"Encontramos que por cada año adicional de empleo -dijo a la BBC Rebecca Wood- el desarrollo de la enfermedad se retrasó al menos seis semanas".
"Esto quiere decir que quizás tenemos que trabajar algunos años más de los que hemos planeado".