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Revelan los secretos de la enfermedad de Fidel Castro

La documentación precisa todas las peripecias médicas a las que fue sometido el líder cubano, cuya enfermedad se inició en julio de 2006. Además, se da a conocer el estado de ánimo de Raúl Castro al perder a su esposa.


Los cables diplomáticos revelados por WikiLeaks han dado a conocer el secreto mejor guardado sobre la enfermedad del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

En estos documentos se habla de la enfermedad que alejó a Castro del poder, y cómo el dirigente rechazó una cirugía que limitaba su actividad pública.

En la publicación aparecida en El País, de España, se precisa que la hemorragia intestinal que hace cuatro años puso a Fidel Castro al borde de la muerte se produjo a bordo de un avión que cubría la ruta entre Holguín y La Habana, distantes 734 kilómetros, sin médico a bordo, por lo que la nave debió aterrizar para el urgente ingreso hospitalario del paciente, de acuerdo con un informe médico cubano asumido como creíble por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana y transmitido al Departamento de Estado.

Las circunstancias y características de la enfermedad de Castro, de 84 años, originada en el intestino grueso, son un secreto de Estado desde el mismo día en que fueron movilizados los mejores médicos de Cuba y, cuatro meses después, viajara a la isla el español José Luis García Sabrido, jefe de Cirugía del hospital Gregorio Marañón de Madrid, para reconsiderar el tratamiento.

Durante meses, corresponsales, diplomáticos y servicios de inteligencia se movilizaron para acumular toda la información posible sobre el caso, y, en ocasiones, la disparidad de los datos recibidos fue notable.

La documentación aportada por una persona que supuestamente tuvo acceso al contenido del historial clínico: precisa que todo se inició el 26 de julio de 2006, durante un viaje de Holguín a La Habana.

 

Al ser un vuelo corto y no haber médico a bordo, tuvieron que aterrizar urgentemente al detectarse la hemorragia.

Le fue diagnosticada diverticulitis de colon, que consiste en la inflamación de los divertículos, protuberancias en el tramo final del intestino, que en el caso de Fidel Castro le causaron una gran hemorragia.

Los documentos elaborados por diplomáticos precisaron que “Castro atraviesa un estado terminal y sufrirá un inevitable deterioro de sus facultades mentales hasta el momento de su muerte. Pero no va a morir inmediatamente”, escribe Michael Parmly, el entonces jefe de la misión diplomática, que contrapone el informe recibido a los comunicados públicos de destacadas figuras del Partido Comunista Cubano (PCC) sobre el regreso a la vida pública de Castro.

 

“Creemos que un regreso definitivo es improbable, pero Fidel Castro es ahora más una presencia entre bastidores, e incluso sobre el escenario, que lo que fue hace varios meses”.

La documentación destaca que Castro estuvo enchufado durante meses a sondas, ingresado durante dos años en una dependencia del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) y trasladado hace uno, aproximadamente, a la vivienda familiar, donde desarrolla una vida bastante activa.

Algunas de las intervenciones quirúrgicas practicadas para atajar sus graves lesiones estomacales fallaron, al igual que la primera estrategia hacia la rehabilitación del enfermo, cuya convalecencia fue complicada, y sujeta a sobresaltos y puntual vigilancia médica.

 

Perforación del intestino grueso.
Presentó una perforación en el intestino grueso y necesitaba una colostomía, una abertura en la parte exterior del abdomen para eliminar los productos de desecho hasta que sane el colon o se le efectúe otra cirugía para sustituir el ano, “a la que (Castro) se opuso, diciendo que debían cortar la parte infectada y empalmar el intestino al colón. El doctor (Eugenio) Selman, jefe del equipo, estuvo de acuerdo, pero el resto de médicos se opuso. Fidel, caprichosamente, se opuso”, prosigue el informe.

“Con el paso del tiempo, y al haberse infectado el colon, la operación falló y la parte empalmada se separó. Tuvieron que operarle de nuevo, pero se toparon con una fístula (una conexión anormal entre dos órganos), cuya existencia desconocían”.

El informe recogido por la legación diplomática de EE.UU. agrega que normalmente una fístula bloquea la digestión de la comida, con lo que Fidel Castro perdió cerca de 18 kilos y hubo de ser alimentado con suero “y utilizaron un aparato fabricado en Corea para tratar la fístula, aunque sin mucho éxito”.

Fue entonces cuando fue llamado el médico español José Luis García Sabrido, quien descartó la existencia de un cáncer, “y dijo que el equipo cubano había hecho lo que creyó conveniente, pero que lo correcto hubiera sido una colostomía”, según se indica en el cable del jefe de la Sección de Intereses.

“En ese momento, se procedió a la retirada del doctor Selman del equipo, quien ahora trabaja en un empleo de menor categoría en algún lugar”. A la edad de Fidel Castro la enfermedad no es curable, según el informe, y no le permitirá volver a la cúspide del mando activo en Cuba. “No morirá inmediatamente, pero progresivamente perderá sus facultades y se debilitará más hasta que sobrevenga el fallecimiento”.

Depresión.
Destacan los informes que un año después de la crisis intestinal sufrida por Castro, otro telegrama de la misión diplomática alude a la muerte de Vilma Spin, esposa de Raúl Castro, el 18 de junio de 2007, para indicar que el actual hombre al mando de Cuba “siempre tuvo fama de ser un hombre de familia.

Él y Vilma Spin fueron mucho más que Fidel y cualquiera de sus parejas. Algunas informaciones indican que cuando Fidel Castro cayó incapacitado, Raúl Castro sufrió una depresión, causada por la paralela enfermedad terminal de su hermano y de su esposa, y más a causa de la pérdida de su esposa que por su hermano”.


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633618
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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