Mientras maniobra el ratón con su mano derecha, el estudiante de física mantiene la vista fija en un monitor de pantalla plana que tiene una pegatina para recordarle que la computadora fue un obsequio del líder Kim Jon Il.
Kim Nam Il, de 21 años, asegura que prefiere aprender por internet que con los libros, y en ese sentido se parece a los estudiantes universitarios de todo el mundo.
Corea del Norte experimenta su propia revolución digital, aun cuando atraviesa dificultades debido a la escasez de alimentos y combustibles.
Sigue siendo una de las naciones más aisladas del mundo, con políticas de internet consideradas entre las más restrictivas del planeta.
Sin embargo, dentro de Pyongyang hay un mundo digital pequeño pero en crecimiento.