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Revolución en las aulas de Jerusalén

En una escuela de la ciudad, niños judíos y árabes aprenden el abecedario y a dejar los odios y prejuicios a un lado.


Escondida discretamente al fondo de un estacionamiento, en medio de un barrio judío y uno árabe, la escuela Hand in Hand de Jerusalén (o Tomados de la mano en español) está llevando a cabo una revolución silenciosa en las relaciones árabe-israelíes.

En Israel, casi todas las instituciones educativas están segregadas, árabes en una escuela y judíos en otra.

Sin embargo, en la escuela Max Rayne Hand in Hand, cada grupo está formado por estudiantes judíos y árabes en la misma proporción.

 

Recientemente, ha aumentado la cantidad de alumnos. Ahora, son 460 los que asisten a su sede en el barrio de Patt en el sur de Jerusalén. Los niños allí estudian codo a codo, tanto hebreo como árabe.

Y la filosofía de la escuela genera entre los chicos un cariño y entendimiento genuinos.

"Los niños necesitan encontrarse más con el otro lado", dice Jamie Bregman, judío israelí quien, con 15 años, fue uno de los primeros alumnos de la escuela.

 

"Si le preguntas a un niño de un barrio cualquiera qué es un árabe, te dirá que es un trabajador o un atacante suicida, y eso no está bien. Ellos son como nosotros, son seres humanos. Sólo necesitan encontrarse más con los otros" expresó.

Las elecciones generales de este martes pasan desapercibidas, para los niños.

Aboud Ayyad, un amigo de Jamie de 14 años, está particularmente preocupado de lo que el resultado pueda significar para él y sus amigos y familiares árabes.

 

"Las elecciones no lograrán mucho para ninguno de los lados", me dice.

"Si Tzipi (Livni) o Bibi (Benjamín Netanyahu) ganan, harán exactamente lo mismo, y eso será malo para los árabes".

Frustraciones.
Aboud cree que en los próximos 10 o 15 años muchos árabes dejarán Israel y los territorios palestinos, porque será más difícil trasladarse y trabajar, especialmente en Cisjordania y Gaza.

 

"Se irán a Canadá o Estados Unidos, e Israel se volverá más judío", comenta.

Avery Burrows, de 12 años, está harta de los políticos. Ella dice que no habla mucho de política con sus padres que inmigraron de Estados Unidos a Israel.

Mientras juega con el pelo de su amiga árabe, Areen Nasheef, me dice en tono desafiante: "No hay nadie lo suficientemente bueno para tomar las riendas de este país".

En cuanto al líder del partido ultra nacionalista de derecha "Israel Beiteinu", Avigdor Lieberman, todos -Jamie, Aboud, Avery y Areen- están de acuerdo.

"Lieberman ni siquiera debería estar en este país. Es muy racista, y nadie debería votar por él", me dice enfático Jamie.

El tema ciertamente irrita a Areen.

"Me hace sentir mal, por lo que dice sobre los árabes. Dice que nosotros no estamos conectados con Israel, y quiere sacarnos de esta tierra que antes pertenecía a nosotros".


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331211
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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