En vida no era un monje ni exlaico en vías de canonización ni menos un místico con votos de obediencia, pobreza y castidad.
Sin embargo, después de muerto en un accidente aéreo, el general retirado y excandidato a la presidencia de Paraguay Lino Oviedo es venerado como un santo por más de un centenar de personas que ante su fotografía, enfrente de la Morgue Judicial de la capital paraguaya, encienden velas y rezan el rosario mientras los médicos forenses anuncian la entrega de sus restos para ser velados y sepultados.