Así lo explicó Günter Mörwald, director de esa cárcel, donde Fritzl, de 73 años se encuentra en prisión preventiva, en una entrevista al diario gratuito austríaco "Heute".
Recordó que en Austria, al igual que en muchos otros países, entre los presos de las cárceles rigen códigos propios, que establecen jerarquías para los delincuentes y criminales.
Así, los asesinos y violadores de menores son vistos como lo peor en uno de los más afianzados códigos de honor, por lo que los detenidos por delitos sexuales contra menores suelen sufrir ataques extremos, que van hasta el linchamiento, por parte de otros presos.
Incluso el aislamiento no siempre consigue proteger a los pederastas de esos ataques, aseguró al rotativo un hombre de 63 años (Robert E.), quien cumplió tres años por robo a un banco.