Familiares y compañeros del campesino surcoreano que se suicidó en Cancún durante una protesta contra la OMC le rindieron ayer un último homenaje en el lugar donde se quitó la vida.
La viuda y una de las hijas de Kung Hae Lee se desplazaron hasta el centro turístico mexicano de Cancún para participar en el acto y repatriar el cadáver.
Los familiares de Lee, quien se clavó un cuchillo en el pecho el miércoles pasado, agradecieron el apoyo recibido por los miles de campesinos de varios países concentrados para protestar durante la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que concluyó ayer.
Durante el homenaje, en el que participaron más de un centenar de campesinos surcoreanos, mexicanos y centroamericanos, la hija y la viuda de Lee recibieron flores, corearon un canción pacifista y encendieron una hilera de velas blancas alrededor de una fotografía del difunto.
Los campesinos denunciaron que las políticas de la OMC defienden los intereses de los países ricos y las grandes trasnacionales en detrimento de los pequeños productores de las naciones pobres y subrayaron la necesidad de que se respete la soberanía alimenticia de los estados.