Algunos de los jóvenes que han llegado a Rio se identifican con la humildad del papa Francisco, otros con las medidas adoptadas contra la corrupción en el Vaticano o con la labor de evangelización. Pedro Lanzilotti, un administrador de condominios de 57 años, afirma que es la ``primera vez que veo un papa preocupado por la angustia de la población''. El pontífice, de 76 años, ``no quiere saber nada de Castel Gandolfo... trae en su vida humildad, es simple'', destacó en relación a que el Vaticano informó en junio que el papa Francisco se abstendría de vacacionar algunas semanas, como lo han hecho sus predecesores, en Castel Gandolfo, sobre las colinas al sur de Roma, sino que permanecería en Santa Marta, una residencia en el Vaticano.
El lema de la jornada es ``Id y haced discípulos a las Naciones'' o sea evangelizar y proclamar la fe cristiana en el mundo. Esta es la segunda jornada de la juventud realizada en América Latina. La primera fue realizada en 1987 en Argentina, coincidentemente el país natal del pontífice. El viaje a Brasil es la primera gira internacional del papa Francisco. ``Venimos cuatro personas de mi parroquia en Casablanca, formamos parte de un grupo de oración que se reúne semanalmente y promueve la evangelización de los jóvenes. Somos del grupo Renovación Carismática'', dijo el chileno Alvaro Alfaro, de 25 años. ``Siento que este Papa vino a renovar a la iglesia, a hacerla más humilde y a reforzar el trabajo de la evangelización, que se venía perdiendo. Yo que trabajo en evangelización espero que esta experiencia me ayude con el trabajo que hacemos con los jóvenes de mi comunidad'', comentó Alfaro, un estudiante de teología y profesor de religión en un colegio de Casablanca. La venezolana Katherine Tavares se mostró emocionada de estar en Rio de Janeiro para su segunda jornada, después de participar en la anterior, de 2011 en Madrid. ``Yo trabajé de voluntaria en Madrid en la parte de redes sociales y fue una experiencia enriquecedora que marcó mi vida, porque me permitió llevar la JMJ a jóvenes en todo el mundo que no podían estar presente'', comentó Tavares, una socióloga de 32 años. En la jornada de Rio de Janeiro volvió a inscribirse de voluntaria para trabajar en redes sociales con una nueva motivación: estar cerca del primer papa latinoamericano en la historia de la iglesia. La de Rio de Janeiro, a la que se espera asistan más de 1,5 millones de participantes, se realiza en un ambiente que ha estado marcado por la oleada de protestas callejeras de junio, manifestaciones sin precedentes en los últimas décadas de la historia de este país de 194 millones de habitantes. Las autoridades tomaron precauciones adicionales y al menos 20.000 uniformados ---10.000 de ellos del ejército y el resto de la policía-- se encargarán de la seguridad de la jornada, según el general del ejército José Alberto da Costa Abreu, jefe del centro coordinación de Defensa para la Jornada. El papa Francisco agradeció el domingo a los peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro por sus buenos deseos para su próxima visita a Brasil con motivo del Día Mundial de la Juventud y les pidió unión espiritual. El papa se apartó del texto que tenía preparado para su tradicional oración dominical del Angelus a fin de referirse a una gran pancarta que le deseaba ``Buen Viaje''. ``Les pido que se unan conmigo espiritualmente a través de la oración en el viaje que iniciaré mañana'', dijo Francisco a la multitud congregada en la plaza.