Los socialistas consiguieron una clara victoria en las elecciones generales celebradas ayer en España, en las que mejoró su posición el opositor Partido Popular (PP) y se consolidó el bipartidismo en detrimento de las fuerzas minoritarias.
Con el 95% de los votos escrutados, el gubernamental Partido Socialista (PSOE) consiguió 169 de los 350 escaños del Congreso de los diputados, frente a los 154 de la principal fuerza de la oposición, el conservador Partido Popular (PP).
Ha sido una victoria "clara", dijo Rodríguez Zapatero, ante los cientos de seguidores y simpatizantes socialistas que se congregaron frente a la sede nacional del partido, en Madrid.
El presidente del gobierno dedicó sus primeras palabras al ex concejal socialista asesinado por ETA el pasado viernes, Isaías Carrasco, y a todas las víctimas del terrorismo y prometió gobernar para todo el país "con mano firme y con mano tendida".
Afectados.
Los grandes perdedores de estas elecciones son la mayoría de las fuerzas minoritarias o regionales, especialmente el bloque Izquierda Unida (IU), hasta ahora la tercera fuerza política del país en número de votos, ya que pierde 3 de sus 5 diputados y, por lo tanto, también se queda sin su propio grupo parlamentario.
Su líder, Gaspar Llamazares, asumió la responsabilidad de la derrota y denunció el efecto de lo que definió como "tsunami bipartidista".
También ha sido especialmente marcado el retroceso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la formación independentista catalana, que perdió 400,000 votos y pasará de los ocho diputados que tenía en la anterior legislatura a tres en la próxima.
Diferencia.
La gran sorpresa de la jornada la ha dado Unión Progreso y Democracia (UPyD), un partido nuevo, liderado por la ex veterana socialista Rosa Diez que conseguiría representación parlamentaria con un escaño.
"Trabajaremos para que los nacionalistas no boicoteen las políticas nacionales, las políticas de estado, las que un país necesita para progresar", dijo una eufórica Diez rodeada por seguidores.
La normalidad y la ausencia de incidentes de consideración fue la nota dominante en la jornada electoral, durante la que se repitieron los homenajes a las víctimas del terrorismo.