El aimara Evo Morales rompió el protocolo y costumbres de muchos años al jurar su cargo de presidente con una chaqueta con motivos andinos, sin solapas y sin portar la tradicional corbata.
Se trató de un traje oscuro de paño, compuesto por pantalón y chaqueta, rematada ésta con un "aguayo", tela tejida a mano por los pueblos quechuas y aimaras, que combinó con una camisa blanca desabrochada en su primer botón.
El socialista conservó así, la informal manera de vestir que lo caracteriza desde sus tiempos como líder en la lucha sindical, aunque, en esta ocasión tan especial, si bien no usó un traje tradicional sí fue sobrio en el vestir.
La originalidad de Morales contrastó con el elegante traje negro y corbata del mismo color que lució su vicepresidente, Alvaro García Linera, quien generalmente tampoco luce de esa manera. García Linera abogó por un Estado en el que "un poncho valga igual que una corbata".
Unos 2.5 millones de electores deberán elegir el 5 de febrero al presidente, dos vicepresidentes, 57 diputados y regidores municipales.