Una mujer de Vermont reveló ayer su nuevo rostro, seis años después de que su exmarido la desfigurara arrojándole lejía, y dijo que vivió “lo que algunos podrían llamar un infierno”, aunque halló un modo de ser feliz.
Carmen Blandin Tarleton, de Thetford, fue sometida en febrero a un trasplante de rostro en el hospital Brigham and Women de Boston, y habló públicamente por primera vez en una conferencia de prensa en el hospital. “Ahora estoy en un lugar mejor, mental y emocionalmente, de lo que podía haber imaginado hace seis años”, dijo.