La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sancionó la creación de una comisión para investigar las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura, que pretende fortalecer la democracia dejando de lado los revanchismos.
“Brasil se encuentra consigo mismo sin revanchismos. (...) No es un proceso de venganza, sino de construcción de la verdad y de la memoria, para tener un país más justo, más igual y principalmente más democrático”, afirmó Rousseff en la ceremonia que instituyó la llamada Comisión de la Verdad.
Ese grupo estará formado por siete personas designadas por la mandataria y tendrá un plazo de dos años para investigar los crímenes contra los derechos humanos ocurridos entre 1946 y 1988, período que engloba dos dictaduras militares.
La comisión no podrá determinar responsabilidades penales porque el Supremo Tribunal Federal (STF) ratificó el año pasado la amnistía que en 1979 amparó a los torturadores y a quienes se alzaron en armas contra el último régimen militar, la época más cruenta de la historia reciente de Brasil, que se extendió entre 1964 y 1985.
Se calcula que en esas dos décadas desaparecieron cerca de 200 personas por motivos políticos, mientras que miles de activistas fueron arrestados y torturados.
Las investigación de la comisión abarca hasta 1988, año en que fue aprobada la nueva Constitución brasileña.