Las primeras jurisdicciones locales, llamadas "Gachachas", se inaugurarán hoy en Ruanda para juzgar a los presuntos autores del genocidio de 1994, en el que murieron un millón de ruandeses, hutus moderados y tutsis, masacrados a machetazos.
Inspiradas por las antiguas asambleas de los pueblos, que solucionaban los problemas y conflictos locales, las "Gachachas" son un intermediario entre la justicia tradicional ruandesa y la justicia convencional.
La palabra "gachacha" designa en kinyaruanda, la lengua local, la hierba sobre la que se dictaba justicia.
En el corazón de este sistema judicial figuran la confesión y el arrepentimiento. La aplicación de un procedimiento de confesión autorizará la liberación anticipada de ciertas categorías de prisioneros, sometidos a simples "trabajos comunitarios".
El presidente Paul Kagamé inaugurará hoy este sistema único en Kigali. Instalará las asambleas en 12 jurisdicciones que servirán de prueba (una por provincia), de las 11,000 previstas en todo el territorio ruandés.
Un jurado popular compuesto de "personas íntegras", elegido en octubre pasado por la población local, examinará y tendrá que decidir si el acusado es culpable o no tras oír los testimonios a favor y en contra de los testigos presentes en el público.
Las "Gachachas" no juzgarán, sin embargo, a los detenidos acusados de haber organizado o planificado el genocidio, que podrían ser condenados a muerte. El juicio de dichas personas corresponde al sistema jurídico ruandés clásico o al Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).
Con la instauración de las Gachachas, Ruanda reabrirá una de las páginas más negras de su historia, mientras 104,000 sospechosos de genocidio se encuentran en las masificadas cárceles de este pequeño país de Africa central.
"Los ruandeses comunes participaron masivamente en las matanzas. Juzgar violencias masivas de este tipo no es simplemente un problema de derecho, sino también un problema político", explicó a la prensa el fiscal general de Ruanda, Gerald Gahima.
"El genocidio es un acontecimiento extraordinario que justifica la aplicación de leyes extraordinarias", afirmó.
Las "Gachachas" tienen que permitir la aplicación de la justicia, castigar a los culpables, acelerar los juicios e, "implicando a la población, contribuir a la reconciliación de los ruandeses hoy en día profundamente divididos", explicó el primer magistrado del país.