Un perro abandonado tiene hambre, y no tiene comida.
Tiene sed, y no tiene agua.
Tiene frío, y no tiene abrigo; tiene calor, y no tiene sombra.
Tiene heridas, y no tiene quien las cure; tiene miedo, y está solo.
Tiene recuerdos de su amo, y él ya lo olvidó.
Tiene tanto amor para regalar, y no tiene a quién dárselo.
Si vas por la calle y ves a un perro callejero, trata de ayudarlo, no lo maltrates, no seas indiferente, tú puedes ser la diferencia en su vida.
Si no puedes ayudarlo respétalo, no lo injuries. Este pobre animal corre peligros en la calle, como desnutrición y enfermedades: parvovirus, rabia, leptospirosis, hepatitis, distemper. También sufre maltratos, accidentes, sarna, parásitos, y de ser utilizados para peleas clandestinas y hasta en experimentos.
Atraso.
Cuando en una ciudad abundan los perros callejeros, esa ciudad se encuentra en una situación de atraso, carente de organización y cultura, de iniciativa pública y privada, y falta de sensibilidad.
Por favor no abandone a su mascota, por ningún motivo, no lo tire a la calle; ese animalito lo único que ha hecho es darle su amor.
Recuerda que es un ser vivo creado por Dios que sufre, y siente como los humanos.
Sea un dueño responsable: esterilice y castre a sus mascotas, para evitar animales no deseados.
Si deja reproducir a su perra o gata sea responsable de las crías.
No convierta a su perra en un objeto de lucro (negocio de perros).
La crueldad no empieza al abandonarlos, sino al dejarlos nacer irresponsablemente.