Valli Moosa es un sudafricano del signo Acuario, presidente de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Al escuchar su nombre por primera vez, se le liga con un árabe, pero uno se pregunta: ¿En Sudáfrica?
Decidí esperar a conocerlo, pero la confusión persistió. Entonces me pareció originario de la India, pues sus facciones son como las de esa etnia, pero su carácter y personalidad, una combinación de la sabiduría y paciencia oriental, con la aristocracia de los ingleses.
Aclaré mi mente recordando la gran cantidad de indios que han emigrado a Sudáfrica, entre ellos Mahatma Gandhi.
Moosa fue ministro de Economía y de Turismo y Medioambiente de su país, formó parte del gobierno de Nelson Mandela y también estuvo preso por oponerse al "apartheid", régimen de segregación racial en Sudáfrica (1948-1990).
Muchas veces, cuando un periodista entrevista a alguien realmente no llega a conocerlo, y aunque insista en mirarlo a los ojos, no todo el tiempo logra sacar información, más bien se percibe incomodidad en sus reacciones.
Con Valli Moosa no fue así, hablaba con su mirada y con las manos, parecía saber lo que los demás estaban pensando.
Pese a no conocerlo personalmente, la referencia de sus fotos por internet fue suficiente para identificarlo. El primer encuentro fue en el aeropuerto de Bocas el Toro, hablaba con alguien, interrumpí y me presenté.
Realmente sentí como si estuviera saludando a un viejo amigo, que hace tiempo no veía.
Tuve la dicha de formar parte del grupo de ambientalistas que lo acompañó en esa visita y pude conocerlo más.
Me recordó a la espiga de la cual me habló Diego Lin, funcionario de la Cancillería de Taiwan, porque a pesar de la importancia de su cargo como presidente de la organización más grande y prestigiosa, en cuanto a conservación de la naturaleza, Moosa tuvo siempre el saludo a tiempo para todos.
Recuerdo cómo en el desayuno tomaba su taza de té con las dos manos, mientras conversaba vívidamente con sus acompañantes, con quienes compartía desde información sobre la naturaleza, hasta los chistes "estilo sudafricano", que todos disfrutaron.
Tiene la palabra correcta y el comentario adecuado, estaba pendiente de todo y de todos, y nunca perdió la postura, o como decimos los panameños "su glamour", parte de su personalidad.
El era el invitado de honor, pero en la mesa durante el almuerzo estaba pendiente que todos recibieran atención y lo mejor para mí fue que al presentarme le dije: Mi nombre es Omaira, pero mis amigos me llaman "Oma", y así lo hizo, no lo olvidó.
Al día siguiente lo encontré en otra reunión y recordaba mi apodo, y los nombres de cada uno de los miembros del grupo.
Recorrió las calles de Bocas del Toro con un saludo para todos a su paso, subió y bajó botes, soportó el intenso sol estoicamente, nunca se quejó de nada.
La organización que dirige la integran más de 1, 200 organismos dedicados a la protección del medioambiente, y se ha fortalecido desde que Moosa asumió la presidencia.
Después de conocerlo, se puede entender el porqué del éxito de la UICN en el mundo. En Panamá se reunió con empresarios ante quienes se paró de brazos cruzados y sin leer nada les reiteró que sí es posible lograr el desarrollo sostenible, pero que es necesaria la cooperación, especialmente del sector privado y de la gente. La economía mundial ha crecido, pero no los recursos naturales, afirmó. Ayer visitó el sector del Lago Alajuela y la cuenca del Canal donde observó la riqueza forestal que la alimenta, lo cual le causó muy grata impresión.
Algunas personas nacen con una especie de don especial para tratar a los demás, y otros, por más que estudien y se transformen con un vestido elegante o peinado, no lo logran, porque es algo que está dentro de cada uno. Valli Moosa parte hoy del país para continuar su labor en otro punto, pero nos deja una sabia y valiosa lección: Con humildad se logra mucho más que con arrogancia.
Fue ministro de Asuntos Ambientales y Turismo en Sudáfrica. Está al frente de la UICN, mayor organización mundial de conservación, con más de mil miembros, incluido Panamá.La UICN es la única organización ambientalista con voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Como ministro de Asuntos Ambientales y Turismo defendió los intereses del Protocolo de Kyoto sobre Cambio Climático.
Organizó y lideró la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible de 2002, en Johannesburgo y condujo las negociaciones globales y planes de implementación.