Algunos hospitales británicos han amenazado con recurrir a la legislación contra intrusos para echar por la fuerza a los pacientes ancianos que "bloqueen" sus camas.
A los ancianos que se nieguen a dejar la cama de hospital, muchas veces porque se sienten demasiado débiles física o mentalmente para arreglárselas solos, se les dará un plazo de cuarenta y ocho horas para abandonar el centro.
Si se niegan, los organismos responsables del centro hospitalario, solicitarán como último recurso, según explican, una orden judicial acusándolos de ocupar ilegalmente una cama y podrían verse obligados incluso a pagar los gastos legales.
"Es toda una desgracia. Es tan difícil que esos pacientes obtengan la ayuda que necesitan en sus comunidades. No hay recursos suficientes", dijo Katherine Murphy, de la Patients Association.