Los últimos siete surcoreanos asignados a un proyecto industrial conjunto en Corea del Norte se retiraron ayer, por lo que el complejo que operaban ambos países quedó en silencio desde que comenzó a funcionar hace nueve años.
El conjunto fabril en el poblado de Kaesong, justo al norte de la fortificada frontera, era el único símbolo restante del deshielo entre ambos países. Dio trabajo a más de 53,000 norcoreanos y a centenares de gerentes surcoreanos hasta el mes pasado, cuando Piongyang comenzó a bloquear sus operaciones.