Mundo

Samba y desenfreno en el Carnaval callejero de Río de Janeiro

Turistas, vendedores y lugareños se entregaron a la magia de la música y de la samba para rendirles tributo al dios Baco y a Yemanjá, la deidad del mar, que es venerada en varias religiones africanas.


Río de Janeiro (EFE) / EFE

Realidad

  • En el Sambódromo
  • No se disfruta de las misma manera el Carnaval, ya que allí hay espectadores de lujo y la diversión es diferente.
  • Público
  • La ciudad de Río de Janeiro ofrece en las vísperas del Carnaval, y durante el desarrollo del mismo, un sinfín de actividades para que todos participen.
  • Fiesta callejera
  • Estas ocurren en distintos puntos de la ciudad de Río de Janeiro durante el Carnaval. Las fiestas se producen en la Plaza Cinelandia y en distintos puntos.
  • Bandas.
  • Diversos grupos musicales se toman las calles de Río de Janeiro una semana antes de la gran fiesta del dios Momo.
  • Hasta que el cuerpo aguante
  • Los desfiles de las bandas del Carnaval Callejero duran aproximadamente entre 3 y 6 horas desde la concentración.

La samba, el sudor y el desenfreno se apoderaron de las fiestas que se desparramaron por las calles de Río de Janeiro, ciudad que está ya sumergida en el frenético ritmo del Carnaval.

Con una temperatura que rozaba los 35 grados y un sol abrasador, miles de cariocas y turistas se entregaron a las fiestas organizadas por cerca de 60 “blocos”, las comparsas populares y gratuitas que disputan el protagonismo del Carnaval a las espectaculares escuelas de samba, que desfilan dentro de una semana.

Los “blocos” que congregaron a más gente fueron grupos tradicionales como el Simpatia é Quase Amor (simpatía es casi amor), que reunió a decenas de miles de personas en el paseo marítimo de la playa de Ipanema, o Céu na Terra (cielo en la tierra), que como cada año organizó una de las fiestas más coloridas del Carnaval.

El Céu na Terra (cielo en la tierra) se concentró en el Largo das Neves, una plazoleta circular, empinada y cortada por los rieles del tranvía del barrio bohemio de Santa Teresa, que está rodeada por edificios coloristas de época colonial.

Esta comparsa es una de las que atrae a más gente joven disfrazada y con ganas de fiesta, que pudieron disfrutar de una retahíla de antiguas canciones de samba, algunas que se remontan a más de siete décadas y que los brasileños se saben de memoria.

Piratas, policías, indios, diablesas, novias y viudas o un romano entregado al dios Baco ponían el tono irreverente a la fiesta, a la que se sumaban hasta los vendedores ambulantes de cerveza y algunos recolectores de latas que, a pesar de la necesidad de trabajar, eran incapaces de resistirse al ritmo contagioso de la samba.

Un grupo colocó un enorme peluche de E.T. sobre un pilar ubicado en el centro del Largo das Neves, mientras que otros iban disfrazados de Amy Winehouse, la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, o el papagayo de Disney Zé Carioca.

El sol tropical, que abrumaba inclemente a las miles de personas de todas las edades que acudieron al Céu na Terra, invitaba a acelerar el consumo de cerveza o de “sacolé”, como se llama en Río a unos saquitos congelados con zumo de fruta mezclado con aguardiente o vodka.

Algunos acudieron al “bloco” preparados con pistolas de agua y otros se arrimaban a las fachadas de los edificios desde cuyas azoteas se lanzaba agua con una manguera para refrescar la plaza.

El Céu na Terra dedicó su fiesta a Yemanjá, deidad del mar que es venerada en varias religiones de origen africano, y su festividad se celebra en todo Brasil.


fecha edicion
old id
861335
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América