Miles de empleados del condado de San Bernardino regresaron al trabajo, cinco días después de que un inspector de restaurantes y su esposa abriesen fuego en una reunión con otros trabajadores y mataran a 14 personas, además de herir a otras 21.
La reapertura de gran parte de las oficinas del gobierno local indica un esfuerzo por regresar a la normalidad en una comunidad que está sorprendida y llora a sus muertos desde el ataque del miércoles.
"En su honor, para expresar nuestra gratitud por su sacrificio inimaginable, tenemos que pelear por mantener la normalidad", dijo la supervisora del condado de San Bernardino, Janice Rutherford, de las víctimas. "No podemos tener miedo a nuestras vidas, a nuestra comunidad, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo".
La Junta de Supervisores dijo que se ha incrementado la seguridad en todas las instalaciones, incluidos patrullajes de policías armados, y los funcionarios consideraban salvaguardas permanentes adicionales. Los centros de asesoramiento y líneas telefónicas estaban abiertos, y se instó a los gerentes a buscar signos de angustia en sus empleados.
La directora de Salud Pública, Trudy Raymundo, agradeció a las fuerzas del orden que pusieron a salvo a los trabajadores y los protegieron de cualquier daño.
Hecho
- El FBI aseguró que los dos autores del tiroteo de San Bernardino (California, EE.UU.), en el que murieron 14 personas, estaban "radicalizados desde hacía tiempo", sin precisar cuándo empezó ese proceso.